IAIDO
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El IAI es una modalidad
de uso del sable japonés
basada fundamentalmente en
desenvainar con velocidad y
cortar al adversario en un
solo movimiento. Es
probable que haya sido
pensado más para la
aplicación en situaciones de
la vida cotidiana del
samurai, que para el campo
de batalla, donde
seguramente los sables ya
estaban desenvainados. No
debemos olvidar que el
ataque por sorpresa de uno o
más guerreros contra un solo
individuo, estaba aceptado y
era moneda corriente en el
Japón feudal, por lo tanto,
el samurai no sólo debía
estar constantemente alerta
de lo que pasaba en su
entorno, sino que también
debía percibir la intención
de ataque del o de los
enemigos respondiendo al
mismo de forma instantánea. |
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Los ideogramas que conforman el
término IAI nos ilustran la
esencia de este arte:
El ideograma I se refiere a
las numerosas y diferentes
posiciones que puede asumir el
cuerpo humano en presencia de un
alto estado de motivación interior.
En términos más generales
representaría las manifestaciones
físicas del cuerpo y la mente
actuando con un propósito. También
puede ser interpretado como el ser.
Por otro lado el ideograma
AI
infiere la habilidad de una persona
de adaptarse rápidamente a cualquier
circunstancia de la vida. Es de
hecho, el símbolo de una actitud
caracterizada por un alto grado de
flexibilidad mental que se refleja
en el accionar del cuerpo.
También
IAI
puede ser leído como iawasu, un
término con complejas implicancias
metafísicas, que sugiere que el
individuo ha logrado la unificación
de su ser con el universo. Los
ideogramas
JUTSU
y
DO
nos indican una diferencia histórica
y filosófica del arte. Básicamente
podemos dividir las artes marciales
japonesas en dos grupos: las
Koryu Bujutsu
o Artes Marciales Antiguas, y las
Gendai Budo
o Artes Marciales Modernas.
Algunos autores consideran a 1876
-año en que se promulgó la
prohibición de portar katana
(haitorei)-, como el punto de
división entre las artes clásicas y
modernas. El término
JUTSU
(método, arte o técnica) implica
artes creadas por y para guerreros
que, centrados en lo utilitario,
buscaban fundamentalmente la mayor
eficacia en el campo de batalla. En
cambio el ideograma
DO
(vía, senda, en el sentido
espiritual) nos habla de disciplinas
modernas si bien tienen conexión con
una o más koryu son concebidas ya no
sólo como formas de combate sino
como vías de desarrollo físico y
espiritual (Aikido, Judo, Kendo).
Su práctica consiste en la ejecución
individual de katas, formas
preestablecidas que representan
distintas situaciones de combate. De
pie o sentado se debe hacer frente a
uno o más adversarios, que atacan
por el frente, la espalda o los
costados.
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Los katas tienen distintas fases que
podríamos resumir en:
nukitsuke
(desenvaine),
kiritsuke
(corte),
chiburi
(sacudir la sangre de la hoja) y
noto
(envaine). Cada técnica individual
del kata debe ser realizada con la
mayor perfección posible, con un
control permanente de la
respiración, de la postura, de los
gestos, de la mirada, etc.
La concentración (zanshin) es de
vital importancia en la ejecución de
los katas que deben realizarse
visualizando a los enemigos, como si
uno estuviera realmente en una
situación de combate. Muchos se
preguntarán cuál es el sentido de
aprender a utilizar un katana en
nuestro mundo actual, donde los
avances tecnológicos se suceden a
una increíble velocidad, donde
nuestro ritmo de vida se ha vuelto
frenético, donde indudablemente no
podemos portar un sable en la
cintura para resolver nuestros
conflictos cotidianos.
Aunque parezca paradójico o
contradictorio, hoy más que nunca,
si queremos llevar una vida plena,
necesitamos de todas aquellas
cualidades que día a día
incorporamos con la práctica del
IAI:
Disciplina, paciencia,
auto-control, calma interior,
auto-confianza. Cuerpo, mente y
espíritu desarrollados
armónicamente.
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